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Minuto 93. Olsen, portero del Malmö, deja caer el balón en el suelo. La eliminatoria está sentenciada y jugarán la fase de grupos de la Champions League. No sabe que detrás de él está Hinteregger, que le roba la cartera y se encuentra con una ocasión manifiesta para marcar el gol del honor en un partido realmente malo de su equipo. Sin embargo, el austríaco se queda mirando al portero, sin saber por dónde disparar, y chuta contra el guardameta. Una jugada que refleja perfectamente lo que fue la eliminación del Red Bull Salzburgo, que cayó por 3-0 en Malmö.
Fue muy superior el equipo sueco, que llegó al partido consciente de que una victoria por 1-0 le valía. Salió con una disposición a priori más conservadora que la del partido de ida, con tres centrales y dos carrileros largos para dificultar el juego interior del Red Bull Salzburgo. Los austríacos suelen atacar con mucha gente por dentro y de esta forma estorbaban a los hombres de Hütter mientras conservaban a dos delanteros, dos centrocampistas con llegada y los carrileros para pisar campo contrario. Ya habría tiempo para asumir riesgos. No obstante, a los 10 minutos, en un contraataque, Ilsanker llegó tarde en su intento de anticipación y dejó muy solo a Rosenberg, que filtró un maravilloso pase para Eriksson. Gulácsi también llegó tarde, tumbó al futbolista sueco e hizo penalti. 1-0.
A partir de ese momento, vimos la peor versión del Red Bull Salzburgo. Como ocurrió en la pasada Europa League contra el Basilea, al equipo austríaco le cuesta muchísimo atacar en posicional ante equipos que le invitan a llevar la iniciativa mientras se repliegan cerca de su área. Más todavía cuando, mientras los visitantes seguían conmocionados por el tanto encajado, Eriksson enganchó una volea desde lejísimos para poner el balón dentro de la portería austríaca. Entonces pesaba aún más el gol encajado en el último minuto del choque de ida, en una desafortunada acción entre Gulácsi y Schiemer. Con el 2-0, ya en el minuto 20, el Malmö hizo muchísimo daño amenazando al contraataque mientras el Red Bull Salzburgo atacaba con torpeza. Nervioso e impreciso, el Red Bull Salzburgo fue incapaz de combinar con rapidez en campo contrario. Todos los atacantes terminaban conduciendo el balón en exceso para acabar entregando el esférico al rival. Lo intentaba Kampl, pero sin el acierto de otras ocasiones. Y atrás Ramalho tenía que apagar múltiples contraataques en situaciones de riesgo, porque los austríacos se exponían en exceso.
Además, a diferencia de otras ocasiones, el Red Bull Salzburgo fue incapaz de poner en problemas al portero rival, que vivió un partido bastante plácido. El Malmö defendió muy bien, ordenado y trabajando de forma solidaria. El central Erik Johansson despejó todo y Eriksson y Forsberg rajaron a los oponentes en cada oportunidad que tenían para salir al contraataque en conducción. Regateaban y pasaban el balón cuando les apretaban varios rivales, siempre tomando la mejor decisión para su equipo. De poco sirvió la entrada de Ankersen en el segundo tiempo, pese a mejorar la imagen del equipo visitante, que atacó con algo más de sentido. El buen trabajo del Malmö, que ya generó problemas con sus veloces y verticales ataques en el partido de ida, recibió su recompensa. Aunque son un equipo histórico de la competición, pues disputaron la final de 1979, se han ganado jugar por primera vez la fase de grupos.