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Barcelona connection

DOS TÉCNICOS DESDE LA TRIBUNA ANALIZAN AL RIVAL EN LOS PARTIDOS.Comunican a Unzué los espacios que ven y los defectos del rival.Luis Enrique puede modificar un partido de forma inmediata

Hace 11 años
Luis Enrique

Luis Enrique llegó al Barcelona avalado por ser un entrenador con carácter y capacitado para hacer entrar en vereda a un grupo de futbolistas que parecían relajados tras la temporada en la que El Tata Martino tomó el mando. También venía precedido por su meticulosidad a la hora de cuidar todos los detalles que rodean a los partidos y a su propio equipo.
Una de las cosas que más ha llamado la atención es el uso de la tecnología para improvisar durante un partido y cambiar aspectos tácticos. Es habitual ver a su segundo, Juan Carlos Unzué, con un pinganillo en la oreja por el que recibe instrucciones. Las preguntas son quién está al otro lado del hilo y qué le dice.
Dos componentes del cuerpo técnico azulgrana son los que se ponen en contacto con Unzué. Ubicados en la tribuna del estadio en el que juegan, Robert Moreno y Joan Barbará observan las evoluciones de los rivales, los espacios que se crean sobre el terreno de juego, e inmediatamente se lo comentan a Unzué a través de un aparato de radio frecuencia. Tras hablarlo con Luis Enrique, toman las medidas oportunas.
Barbará conoce a Luis Enrique desde los tiempos en los que el asturiano entrenaba al filial del Barcelona. Su punto de vista es valioso en la observación de las debilidades del rival y en sus virtudes. Así que se lo comenta a Moreno, que es quien se lo dice a Unzué a través del pinganillo.
Ya lo hizo Pep
Pero esta práctica no es nueva. Guardiola ya utilizaba el teléfono en su etapa en el Barcelona. Uno de sus técnicos, analista, iba comunicándose con el banquillo para explicar lo que veía. Habitualmente llamaba al delegado Carlos Naval. Luis Enrique lo empezó a utilizar en el tramo final de la temporada 2010-11, la tercera y última en la que estaba al frente del Barcelona B. Y luego en la Roma lo perfeccionó.
Fue su íntimo amigo Iván de la Peña el que le animó a usar este tipo de tecnología. El exfutbolista de Barça y Espanyol comenzó la aventura italiana junto a Luis Enrique, aunque al poco tiempo regresó a España aduciendo motivos personales. Curiosamente, De la Peña había vivido muy de cerca el uso del pinganillo en un banquillo porque era habitual en el Espanyol que entrenaba Pochettino. Entonces, su segundo, Toni Jiménez, era el que le explicaba cómo se veía todo desde la altura de la grada. No les fue mal y De la Peña se quedó con la idea.
Antiguamente no era extraño que un entrenador viera la primera parte en el palco y durante el descanso bajara al vestuario para dar las instrucciones. Y posteriormente, ya seguir las evoluciones del encuentro desde el banquillo. Un ejemplo relativamente reciente lo pudo comprobar el propio Barça cuando jugó ante el Celtic de Glasgow.
Pero hay dos motivos por los que Luis Enrique prefiere esta modalidad. El primero es porque la normativa ya no permite a un entrenador abandonar el banquillo y regresar después. O ve todo el partido en la grada o a pie de campo. Y el segundo es que no daría margen de corrección inmediata. Esperar al descanso sería desaprovechar 45 minutos de juego.
Todos los entrenadores aseguran que se ve mucho mejor el fútbol desde la grada porque a pie de campo solo se ven piernas. Por este motivo, Luis Enrique decidió, en el año que entrenó al Celta, que le construyeran un andamio en Vigo para dar las instrucciones a sus jugadores durante los entrenamientos. Y siguió con la conexión por radiofrecuencia durante los partidos.